Espacios impecables: pisos, ventanas, baños y cocina deben brillar.
Elimina manchas, polvo y malos olores (fundamental).
Atención especial a detalles como grifos, espejos y zócalos.
Abrí cortinas y persianas para dejar entrar la luz natural.
Encendé luces en espacios oscuros o en días nublados.
Ambientes aireados: ventanas abiertas antes de mostrar.
Quitá objetos personales (fotos, papeles, ropa).
Muebles bien distribuidos, sin sobrecargar el espacio.
Mostrá el potencial de cada ambiente: menos es más.
Ambientes con circulación fluida, sensación de amplitud.
Ideal mostrar en horarios donde entra el sol directo (especialmente en dormitorios y living).
Jardín cortado, plantas vivas, entrada prolija.
Limpieza de patios, terrazas y rejas.
Fachada presentable (puerta y pintura en condiciones).
Arreglá filtraciones, picaportes flojos, enchufes rotos o cortinas caídas.
Olores neutros (evitar humedad o cocina fuerte).
Si es posible, un toque de ambientación (aroma suave, luz cálida).
Generar una primera impresión de “hogar listo para vivir” o para que el comprador imagine su proyecto ahí. La propiedad debe transmitir luz, espacio, orden y armonía.
Fecha |
04/Ago/2025 |